Errores comunes que rompen la cetosis sin que lo notes
Pequeños descuidos que pueden alterar tu estado metabólico
26 diciembre, 2025 por

Mantener la cetosis requiere constancia, pero incluso con disciplina pueden aparecer descuidos cotidianos que interrumpen el proceso sin que lo notes. Estos errores suelen pasar desapercibidos porque forman parte de hábitos muy normalizados, desde la forma en la que elegimos alimentos hasta aspectos del estilo de vida que influyen en el metabolismo.

Uno de los errores más frecuentes es el consumo de carbohidratos ocultos. Muchos productos etiquetados como “saludables”, “light” o “naturales” incluyen azúcares añadidos o almidones modificados que elevan la glucosa rápidamente. Salsas, aderezos, yogures saborizados, barras de proteína o bebidas energéticas pueden contener más carbohidratos de lo que imaginamos. Por eso, leer etiquetas y priorizar alimentos simples es una estrategia esencial.

Otro error habitual es el exceso de proteínas. Aunque es un macronutriente fundamental, consumir demasiado puede estimular la gluconeogénesis, un proceso mediante el cual el cuerpo convierte proteínas en glucosa. Esto no significa que debas limitar severamente la proteína, sino evitar excederte, especialmente si buscas mantener niveles estables de cetonas.

La hidratación deficiente también es un factor clave. Durante la transición a la cetosis, el cuerpo libera más agua y electrolitos, por lo que beber poco puede generar fatiga, dolor de cabeza o antojos que llevan a consumir carbohidratos adicionales. Una correcta ingesta de sodio, magnesio y potasio es fundamental para sostener la energía.

El estrés es otro elemento que rompe la cetosis de forma indirecta. El cortisol elevado aumenta la glucosa en sangre, incluso sin consumir carbohidratos. Esto puede frenar la producción de cetonas y generar más hambre emocional. Practicar técnicas de respiración, meditación o pausas activas ayuda a mantener un ambiente hormonal favorable.

Dormir mal también afecta la regulación metabólica. La falta de sueño incrementa el apetito, reduce la sensibilidad a la insulina y dificulta que el cuerpo use la grasa como fuente de energía. Establecer una rutina de descanso y evitar pantallas antes de dormir puede marcar una diferencia significativa.

Identificar estos errores permite corregirlos a tiempo y mantener un estado metabólico estable de forma práctica y consciente.

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